domingo, 8 de diciembre de 2013

Alberto Adrianzén: "Centro o izquierda: un falso dilema"


Aporte para el balance de las elecciones del 24 noviembre

Alberto Adrianzén M.
Disonancias Parlamentario Andino
Fuente: Diario La Primera. 08 Dic 2013

Me parece que es un error definir el centro político solamente como una posición (ideológica y política) equidistante de los extremos: derecha e izquierda. Esta idea ha llevado no solo a ver el centro político como algo lejano y distinto a la izquierda sino también regalárselo a fuerzas que no son de izquierda y, en algunos casos, a simples aventureros.

En realidad, el centro político, antes que una postura política e ideológica es una “ubicación” en un espectro político en movimiento, plural y variado. No se trata de una postura moderada, ni de una posición oportunista o eclética, el centro político es, al mismo tiempo,un centro de gravedad que permite desbloquear y desplazar una determinada distribución de las fuerzas presentes en el espacio político. 

Ese centro de gravedad está en disputa, por eso no es fijo; se trata de obtener una sumatoria de fuerzas, capaces de hacer que una determinada realidad política se transforme, se desplace, paraabrir un nuevo escenario político favorable. 

Ganar ese centro de gravedad, que supone alianzas plurales, es garantizar una victoria en una determinada contienda política, que en democracia se expresa principalmente en términos electorales. 

El centro político, por lo tanto, puede ser “ocupado” por una fuerza de izquierda en contextos determinados. Por ejemplo, puede ser interés de un partido o de varios partidos de izquierda ocupar el centro para impedir una mayor polarización del sistema político o para impedir el triunfo de la derecha. 

Esa “ocupación” está definida por los contextos políticos y las relaciones de fuerzas entre los adversarios en contienda. Ocuparlo o ganarlo es por ello un problema táctico para definir el curso de un proceso político.

En una democracia –lo que supone, entre otras características, elecciones periódicas y alternancia- el poder, como lo define Claude Lefort, es una suerte de espacio o sillón vacío porque puede ser ocupado por cualquier fuerza, la victoriosa de los resultados electorales. Igual sucede con el centro, que también podemos definir como “espacio vacío” ya que puede ser “ocupado” por fuerzas de izquierda o de derecha.

Ahora bien, si ello es así, es posible plantearnos una pregunta hasta ahora no enunciada por las fuerzas de izquierda en el país: ¿es posible construir una alternativa de las izquierdas desde el centro político para derrotar a nuestros adversarios? 

Algunos dirían que no, argumentando que primero hay que constituir una fuerza política de izquierda para establecer una alianza con el centroyluego lograr un gobierno de coalición. Sin embargo, este argumento tiene dos problemas: 

a) considerar al centro político como postura política e ideológica y no como una “ubicación política” y, por lo tanto, lejana y extraña a la izquierda; y b) abdicar de la construcción de un centro por razones puramente ideológicas más no políticas.

Además, hay otra dificultad: las identidades políticas -la izquierda es también una identidad- se forman en relación a los otros y en movimiento, nunca en relación a uno mismo ni en base a la autorreflexión. Esto último nos conduciría a una suerte de autorreferenciapolítica que fue lo que, en parte,lesucedió a la izquierda peruana. 

Esperar que primero se forme un partido de izquierda para luego aliarnos con el llamado centro nos conduce a crear un agrupamiento de izquierda que se forma y se crea sin dialogar y confrontar con las otras fuerzas y cuya referencia es ella misma. 

Es quedarnos en las orillas del sistema, como fuerza opositora, y renunciar, en la práctica, al ejercicio de la política entendida esta como la necesidad de representar y crear, al mismo tiempo, a un pueblo izquierdista, y de ganar el poder para transformar el país. 

Mi propuesta parte de varios supuestos: a) hoy las izquierdas no son una fuerza ni hegemónica ni mayoritaria en el país; b) hoy las izquierdas tienen que restablecer o establecer nuevos lazos con los sectores populares; c) hoy las izquierdas tienen que renovarse; d) hoy la izquierda debe aceptar que para transformar el país requiere transformarse ella misma rompiendo los muros de los guetos que construyó en los años 60 y 70.

Este planteamiento no rehúye la necesidad de construir una fuerza de izquierda o de izquierdas. Por el contrario. Lo que busca es plantear de otra manera dicha construccióndejando de lado falsos dilemas o dicotomías.

* Parlamentario Andino

Manuel Guerra: "La izquierda: Pasado, presente y futuro"


Aporte para el balance de las elecciones del 24 noviembre

Por Manuel Guerra, Dirigente Nacional del PC del P - Patria Roja

Hace poco se presentó el documental “Desde el lado del corazón”, dirigido por Francisco Adrianzén, que constituye un emotivo esfuerzo por rescatar y valorar la experiencia de la izquierda en los años 70 y 80 del siglo pasado; los sueños emancipadores de sus militantes que asumieron con entrega, abnegación y sacrificio la lucha por el ideal socialista, la justicia, los derechos laborales y ciudadanos, la acción democratizadora que significó el decisivo enfrentamiento a la dictadura militar, lo que tuvo como correlato la convocatoria a la Asamblea Constituyente y a las elecciones generales de 1980. Luego vendrían los esfuerzos unitarios que condujeron a la fundación de IU, que pasó a convertirse en la segunda fuerza electoral del país, con importante presencia en el parlamento, gobiernos regionales y municipales, que asimismo respondía a su vitalidad en el seno del movimiento popular.

Contrariamente al espíritu del documental, hay quienes consideran que nada de bueno tuvo la izquierda de esas décadas. Así Marisa Glave en su repuesta al artículo de Antonio Zapata “Dónde está la izquierda”, señala: “Esa izquierda murió. Y ahora nace otra, donde estamos varios que menos mal nunca estuvimos en Huampaní, ni en ninguna otra mítica reunión de esa IU”.

Esta posición negacionista se explica seguramente por la frustración que trajo consigo la debacle de IU, su incapacidad para preservar su unidad en un contexto sumamente adverso marcado por la irrupción de Sendero Luminoso y el derrumbe de la ex Unión Soviética, aspectos muy bien aprovechados por la derecha cavernaria para arrinconar a la izquierda, desarticular al movimiento social y allanar el camino a la ofensiva neoliberal que vino luego.

El colapso de IU se explica por sus propios errores y limitaciones, y también por el entramado nacional e internacional que se tejió en esos años. La izquierda sufrió una derrota de largas consecuencias, principalmente en el terreno ideológico y cultural. No es casual el transfuguismo que sobrevino, ni el abandono de las fuentes teóricas que sustentaban a los partidos, el alejamiento del marxismo, al que, haciendo eco a la presión neoliberal, se consideró obsoleto. De todo ello emergieron sectores enarbolando las banderas de una izquierda “renovadora”, “democrática” que cuestiona a los “partidos tradicionales”, “ortodoxos” de la izquierda, y que tienen como programa máximo la lucha por reformas dentro del capitalismo, asumiendo como inválido el horizonte socialista.

Ciertamente que la izquierda no termina por recuperarse de la derrota sufrida a manos del neoliberalismo. El balance objetivo y desapasionado de la experiencia de IU está por hacerse; no hay otra manera de sacar lecciones, afirmar las experiencias y tradiciones positivas y superar los errores y limitaciones. En este proceso no son útiles ni la autocomplacencia, ni el liquidacionismo, ni el negacionismo. Para nosotros la verdadera renovación no significa abandono del ideal y el objetivo. Nos renovamos para ser mejores, más eficientes y eficaces con el propósito de darle continuidad a nuestro proyecto histórico, que es el socialismo. Esta renovación no se reduce al ámbito generacional; es sobre todo una renovación de mentalidad, de cultura política, de métodos y estilos que han devenido en obsoletos.

Pensar que en los esfuerzos unitarios actuales que están conduciendo a la gestación del Frente Amplio se parte de cero y que nada tiene que ver el peso del pasado, resulta una ilusión. Están presentes ideas, formas, estilos de hacer política de larga data. Algunas de ellas enteramente válidas y que es preciso afirmar; otras que son verdaderas trabas, y por tanto necesarias de superar.

Por otro lado, es un hecho incontrastable la debilidad de los partidos de la izquierda, algunos de ellos sin estructuras de importancia, incluso inexistentes en gran parte del territorio nacional. Otro tanto sucede con el movimiento popular, también debilitado y fragmentado. Así las cosas, el neoliberalismo en el Perú se encuentra en una fase de profundización y consolidación, a pesar de la crisis del sistema político y del desprestigio de sus representantes. Y esto es posible porque la izquierda, junto al progresismo y al movimiento social, aún no logran construir una fuerza capaz de contener y derrotar esta ofensiva del capitalismo salvaje.

En esto precisamente reside el reto de la izquierda: acelerar el proceso unitario en torno a una visión de país, más allá de la coyuntura, contar y difundir un programa alternativo al neoliberalismo, construir el frente sobre bases democráticas traducidas en el criterio de un militante un voto; pasar de una situación defensiva a otra de mayor iniciativa política con el propósito de disputar el escenario, actualmente dominado por la derecha cavernaria, principalmente a través de su poder mediático.

En el presente existen grandes oportunidades y posibilidades para que la izquierda se convierta en la fuerza protagónica, capaz de realizar los grandes cambios que el Perú requiere. Los vacíos que se están generando por la incapacidad y el descrédito de la derecha neoliberal, son posibles de llenar por parte de la izquierda y el progresismo. El futuro es promisorio y hay que verlo con optimismo, pero también con madurez y responsabilidad en cada una de las acciones que realizamos.

Raùn Winner;"Algo más sobre la votación del domingo"


Aporte para el balance de las elecciones del 24 noviembre
Raúl Winner
Fuente: La Primera 28Nov2013



A Aldo M, sinceramente le asusta la votación de la izquierda en Lima el último domingo, al revés de sus compadres que escriben en “los Comercios”, que hoy saturan los puestos de periódicos de la ciudad, y se protege con el argumento de que los que votaron por Tierra y Dignidad tienen alguna patología que no acaba de entender.

Analicemos su miedo. Los 305 mil 906, votos por una izquierda más bien descolorida, o de color extraño (verde con negro), sin campaña, sin consignas nuevas, con candidatos jóvenes y poco conocidos, en una ciudad a la que la pintan como el bastión conservador del país, tal vez sean efectivamente más significativos de lo que se piensa.

Respecto a la votación que Ollanta Humala obtuvo en Lima en el 2011, que alcanzó una cifra de 993 mil 998 votos, que se supone contabilizaba los votos propios del candidato y sus aliados izquierdistas de esa época, la cosecha de noviembre representa el 30.7%. Algo debe querer decir este dato. Es verdad que en el 2010, Susana Villarán llegó al 38.3% de los votos, pero esto se produjo en una votación polarizada prácticamente entre dos postulantes (Lourdes Flores logró 37.5% y 700 mil votos más que su lista más reciente).

Podría decirse que el voto del último domingo ha sido mil veces más frío que las elecciones del 2010 y 2011, y que la revocatoria de marzo, y por eso hay que estudiar cada votación en el tipo de racionalidad que representa. Así por ejemplo, las votaciones relativamente altas de Somos Perú y Siempre Unidos reflejan opciones municipalistas (una a nivel metropolitano y otra en el ámbito del cono norte); en tanto el PPC, Perú Posible y AP, parecen responder a ciertas tradiciones políticas.

En cambio Tierra y Dignidad, que muchos no pudieron relacionarlo con la alcaldesa y otros con la misma izquierda, encarna un voto con elementos más militantes. Indica en buena cuenta que hay izquierda, pero también que no está para ganar por si sola. Esto plantea un tema de alianzas que no se quiso discutir al lanzar la lista, tal vez porque estaba el peso de las denuncias de corrupción sobre otros partidos que intervinieron en la campaña del No, o porque se quería mostrar perfil propio y acumular espacio, lo que es legítimo, aunque dejaba sin continuidad el esfuerzo de marzo.

Mirando las cosas serenamente: un simple acuerdo con los Humanistas de Simon, hubiera probablemente colocado en el tercer lugar a una propuesta de centroizquierda. ¿Tan difícil era dar un paso de este tipo? Precisamente en el gobierno que se viene para el último año en la Municipalidad, la alcaldesa va a tener que producir alianzas en el Consejo con fuerzas disímiles. Habrá que ver lo que de ahí resulta. 

Hernán Nuñez: “Tiene que haber un debate serio sobre Lima”


Hernán Núñez es el Teniente Alcalde

Aporte para el balance de las elecciones 24 noviembre
Fuente: Unidad - PCP


Hernán Núñez es el Teniente Alcalde de la Municipalidad de Lima y uno de los jóvenes dirigentes dela izquierda peruana. En esta entrevista analiza los resultados obtenidos y señala las principales tareas que los partidos de izquierda debieran asumir, luego de la derrota del domingo 24 de noviembre.

LOS RESULTADOS

La izquierda haobtenido solo un 7,6% en las elecciones complementarias en la ciudad de Lima.¿Qué pasó, cómo llegamos a esto?

Hubo un avance de la izquierda, para poder liderar un frenteciudadano, que aglutinaba hasta los sectores de la centro-derecha y la derecha.Una derecha que no quiso hacerle juego a una derecha corrupta como el APRA, elcastañedismo y fujimorismo. Pero lamentablemente después de la revocatoria nosupimos preservar parte de ese frente y esto se ha visto reflejado en laelección del último domingo donde todos los sectores del NO han competido entresí.

¿Cuál cree entoncesque es el principal error de la izquierda en esta gestión municipal?

Primero, no hemos sabido preservar la unidad. Ese mismoímpetu que nos llevó a la victoria en el 2010 no lo hemos tenido ahora en laselecciones complementarias. He visto algunos compañeros con desgano y  eso no ayuda a potenciar la gestión.Comprendo que haya críticas y observaciones a la gestión municipal pero elpapel de la izquierda más que alejarse de la gestión  debería ser involucrarse decididamente yhacer un debate sincero. Que digamos claramente lo que queremos de la gestión,sincerando nuestras posiciones. Si creemos que esta gestión no nos representalo debemos señalar claramente. Me parece un mensaje contradictorio que se digaque estamos con la gestión pero a la vez no estar. Ahora que tenemos unasituación bastante compleja en el consejo debemos sincerar el debate; no ayudaque la izquierda no tenga una agenda metropolitana. Cabe resaltar que larepresentación de la izquierda no ha desaparecido, somos tres regidores y yocreo que junto con los partidos de la Confluencia vamos a seguir levantando lasbanderas en el próximo consejo.

Si tuvieras que sercrítico a esta gestión, ¿qué dirías?

Me parece que uno de sus principales errores ha sido nosaber engarzar el trabajo municipal con los partidos de la Confluencia. Por esoes que también comprendo el alejamiento de muchos compañeros. Deberíamos hacerde manera más sostenida y firme una eficaz gestión; y su brazo político,  definitivamente tiene que ser la Confluencia.Sin duda alguna, la gestión debió politizarse más.

¿Crees que eso va serposible con el estilo de la alcaldesa?

Creo que aún hay tiempo. La Confluencia tiene a una bancadaen el consejo con la que tiene que trabajar codo a codo. Hay algunos errores decomunicación de la Municipalidad hacia el pueblo, pero eso no es gratuito, vaacompañado de un permanente veto de parte de los órganos electorales que haninterpretado que toda propaganda que hacemos es electoral, considerando quehemos pasado ya por dos elecciones. Pero, por ejemplo, yo no sé si un buen mensaje era decir que habíaimpaciencia de la gente. Pero es cierto que hay sectores postergados de nuestrasociedad que esperan con ansias que se resuelvan sus problemas, y muchas de lasreformas que se están implementando no son de corto plazo y en cierta medidapuede tener resistencia también en sectores que nosotros como izquierdabuscamos representar. Pero eso va acompañado también de una crisis de laizquierda que hace rato no está activando en esos sectores poblacionales,sectores que se han fujimorizado o sectores que extrañan a Castañeda por suvisión a corto plazo en la gestión municipal.

¿Hay una conducciónpolítica en la Municipalidad Metropolitana de Lima? ¿Existe un comité políticode los partidos de izquierda o es solamente una conducción de la alcaldesa y desu equipo de confianza?

La alcaldesa tiene sus asesores políticos, pero me pareceque le podría dar un mayor empuje social a la gestión el trabajo político quese tiene que hacer con los partidos.

¿Los partidos deizquierda participan en las decisiones de la Municipalidad de Lima?

No. Digamos hay ciertas reuniones que tiene la alcaldesa conlos partido de la Confluencia e imagino que ahí habrán algunas decisiones macroquizás… pero no el día a día.

Pero tú eres TenienteAlcalde. ¿No participas en esas decisiones?

He ido a algunas reuniones de la Confluencia pero también meparece que hay que partir sincerando este espacio. Un espacio débil que hatenido avances pero también sus tires y aflojes internos. Este debate sobre sisomos Frente Amplio o Confluencia me parece que más ha dividido que unido.Deberíamos avanzar todos en un mismo sentido, considerando que la Confluenciaes la expresión regional del Frente Amplio y es lo que ha funcionado.

¿Otros factores quecontribuyeron a la derrota?

Han habido varios factores. Un factor importante ha sido lafalta de conocimiento del símbolo, ha sido un problema no solo de imagen sinotambién en términos prácticos; ahora bien, si la campaña hubiera sido más largase hubiera podido sacar mayor porcentaje. En una campaña donde se competían conlistas cerradas, con poco interés de la gente y de los medios, el  símbolo nuevo era muy difícil que compita consímbolos como el de Somos Perú, Perú Posible o el del PPC que ya tienen variaselecciones encima y  recordación en elelectorado limeño. Sobre todo Somos Perú que ya ha tenido alcalde por lo que noes casual que en Ate y otros sectores arrasara, obteniendo una votaciónimportante también el PPC. Muchos sectores, incluidos los más cercanos a laizquierda, no conocían el símbolo TD. Otro tema que ha sumado ha sido el apoyode los alcaldes en los distritos. La Confluencia no tuvo alcaldes distritales,lo que es una debilidad.

¿UNA GESTIÓN DE IZQUIERDA?

La mayoría de lapoblación en Lima no quiere la gestión de Susana Villarán. Eso es evidente.¿Por qué?

Bueno, según la encuesta que manejamos tenemos  una aprobación alrededor de 30% que es unpoco menos que los votos que Susana obtuvo cuando ganó la elección. Ha habidoun incremento que consideramos importante en los sectores D y E que es de 11% yhay una disminución en el A y B. Mi interpretación es que ese incremento en elD y E es por el programa Barrio Mío, que no solo significa muros y escalerassino también la participación activa de los dirigentes y la población.

¿O sea crees que laizquierda ha avanzado en Lima?

No. Yo creo que hay un repunte de la gestión, que nosignifica que sea un repunte de la izquierda. Los partidos que estamos en laConfluencia no estamos empatando la gestión municipal con un proyecto político.Hay un divorcio entre proyecto político desde la izquierda y  gestión municipal y hay un debate interno enla izquierda aún no resuelto a lo que hay que sumarle el debate si somosConfluencia o Frente Amplio, debate por cierto absurdo porque no tendría quecontraponerse uno con lo otro.

Se han privatizadosservicios públicos como el peaje, se mantiene la  lógica de servicios privados de salud, elmunicipio está ausente del tema educativo y la inseguridad ciudadana es total.La percepción de la población es que el municipio no ha respondido a susexpectativas. ¿Eso significa que la izquierda no ha  podido hacer una gestión de respuesta a lasnecesidades más críticas de los  ciudadanos?

Me parece que en el tema de salud, por ejemplo con laimplementación de medicamentos genéricos hay un avance no solamente en elsentido de ampliar la cobertura de servicio de salud sino también un tema debolsillo, yo creo que eso si es un avance importante.

Pero ya no es unapropuesta de la izquierda de servicios públicos. Son servicios privados desalud.

Público - privado, digamos que se maneja un poco en lalógica de la gestión anterior. Hay ciertas estructuras que en tres años sondifíciles de cambiar, y eso también hay que tenerlo bastante claro, Larenegociación de Vía Parque Rímac no podía anular toda la concesión delproyecto pero sí podía renegociarse en algunos sentidos sociales. Por ejemplo,la gestión anterior plantea 5 mil dólares para las personas y nosotros tenemosun precio base de 30 mil.

Pero la privatizaciónde los peajes se ha ampliado en términos de tiempo y en términos de extensión.

Bueno, considerando también otros proyectos como Vías Nuevasde Lima…
En lugar de buscar financiamiento público de parte delgobierno central
Sí, pero es muy poco probable que el gobierno central tengadinero. Además, hemos liberado recursos públicos, que no tenemos mucho, paraprogramas sociales y espacios públicos en zonas populares, como BarrioMio y másparques zonales.

¿Pero lo ha planteadola izquierda?

Posiblemente no, pero no sé si teníamos la fuerza paralograr ese objetivo. Capaz nos pasábamos los cuatro años demandando eso y sinningún avance concreto en cuanto a la modernización de la infraestructura vial.

¿Tú crees que estagestión municipal puede ser catalogada de izquierda?

Diría que de centro izquierda - progresista.

¿Crees que laizquierda puede asumir por lo tanto programáticamente la forma en que se estáhaciendo la gestión municipal en Lima?

Creo que la Confluencia podría promover un balance ya casial año de culminar  la gestión.

¿El tuyo sería...?

Creo que sí, la izquierda podría recoger elementos de avanceque ha permitido esta gestión.

¿Te sientesidentificado como izquierda con esta gestión?

Yo, sí.

QUE VIENE POR DELANTE

¿Qué va sucederahora, la izquierda solo tiene 3 regidores de 39 y la alcaldesa dice que todova ir bien? ¿No es más bien porque la derecha piensa que todo va ir bien?

No. Creo que el mensaje que hay que dar es que tenemos unahoja de ruta con los 10 principales puntos para la ciudad, que es el Acuerdopor Lima, y que todas las fuerzas se han comprometido a cumplir. Esa es unaagenda que le ha puesto, digamos, la Confluencia a las demás fuerzas políticas.Ahora, el PPC sale a cuestionar que hay que renegociar o hay que ver elacuerdo. Es una posición del PPC y yo lamento que sus compromisos estén enfunción de qué fuerzas tengan en el Concejo. Eso sí es peligroso y dice muchode ellos. Pero tampoco seamos ingenuos, la derecha que sabe que su enemigo másfuerte es la actual gestión no nos la va a poner fácil.

¿Qué necesita laizquierda para ser autocrítica?

En primer lugar, cada partido debe hacer un balance de lagestión empezando por el programa con el que se entró en el 2010. Cuanto se haavanzado y cuánto no. Evaluar las políticas que se han hecho desde la gestión.Eso va contribuir a un balance sincero sobre la gestión de Susana Villarán y,como no, sobre los regidores que finalmente somos representantes de laizquierda en el Concejo. Hay otro nivel que es el programático; no podemosseguir afirmando que la gestión no es de izquierda solo por la supuesta bajaaceptación popular. Además, debemos terminar de procesar cual es el espacio deunidad. El debate no es si nos llamamos Confluencia o Frente Amplio, eso esestético, el tema de fondo es si seguimos unidos o no.

¿La gestión de Limaestá en la agenda de la izquierda peruana?

Yo creo que no.

¿Y eso no esirresponsable, no es una locura?

A ver, me parece que cuando entramos en el 2010 entramos conbastantes ganas. Incluso revivió el espíritu de Izquierda Unida, de AlfonsoBarrantes. Sin embargo, a los pocos meses ya no sentí ese acompañamiento de lasorganizaciones con la gestión y cada vez la separación fue mayor. No veo a lospartidos discutiendo sobre el gobierno más importante de nuestro país, despuésdel nacional por supuesto, y eso sí me parece una irresponsabilidad de lasorganizaciones, queda claro que la mayor parte de la izquierda no tiene agendametropolitana, su preocupación es, quizás, la perspectiva más nacional. Ahorabien, hay que decir que la gestión tampoco incorporó a la Confluencia en suesquema de gobierno salvo a algunos cuadros de los partidos.

¿Crees que debensincerar las discrepancias?

Sí, se deben sincerar las discrepancias de lasorganizaciones. Tiene que haber un debate serio sobre lo programático, sobre lagestión, sobre el espacio de unidad. No podemos seguir avanzando así, diciendoincluso por lo bajo que la gestión es de derecha pero en otros espacios que seestá con la gestión de izquierda, o, por ejemplo, teniendo en un mismo distritoun comité local de la Confluencia y del Frente Amplio.

Abrahan Valencia: "Ni triunfo ni fracaso"


Aporte para el balance de las elecciones del 24 noviembre

Publicado por Abraham Valencia en 22:26 

Pasado el proceso de revocatoria en Lima y con la pérdida de casi la totalidad de regidoras y regidores de izquierda se sabía que el siguiente paso, y tal cual manda la ley, era convocar a nuevas elecciones municipales parciales para elegir a 22 regidores(as) equivalente al número de revocados(as).

Para el nuevo proceso electoral desde la Confluencia por Lima (que agrupa a los partidos del Frente Amplio y colectivos de izquierda de Lima) muchas voces pidieron que se busque una alianza amplia en la cual estuviesen todos los partidos que apoyaron el “no” a la revocatoria. Desde la mayor parte de partidos de la Confluencia se evaluaba que era imposible repetir el mismo bloque que se logró en el “no” y se consideraba que no era conveniente intentar ninguna alianza, sobre todo con el PPC, pues era evidente que en la revocatoria habían decidido correr por su cuenta y que su única estrategia real era posicionarse. Tierra y Libertad puso su inscripción electoral al servicio de la Confluencia por Lima y es con esa inscripción que se dan los intentos de alianza electoral. Lamentablemente partidos como Somos Perú y Acción Popular declinan dicha alianza pues habían decidido ir solos en las nuevas elecciones. Era evidente que cada quien tenía como meta posicionar su “marca” y medir su fuerza rumbo a las elecciones del año 2014, como es válido en toda democracia que respetamos.  Los únicos que mantenían una actitud de alianza con la izquierda eran los del Partido Humanista Peruano. Dicha alianza fue descarta por amplia mayoría pues se considera que su líder Yehude Simon es uno de los posibles responsables políticos del “Baguazo” por haber sido primer ministro de Alan García cuando ocurrieron dichos sucesos. Así, la izquierda decidió ir a las elecciones con sus propias fuerzas, pero acompañada de organizaciones sociales que habían participado de la campaña del “no” y que confían en la actual gestión municipal encabezada por Susana Villarán.

Se participó y se obtuvo el 7.6% del voto válido. Se quedó en el sexto lugar de siete partidos participantes y se consiguió que dos regidores(as) de la lista, de 22 posibles, ocupen un cargo en el Concejo.

¿Es esto un fracaso? Si bien el resultado indudablemente no constituye un triunfo, si se toma en cuenta las condiciones en las que se participó, este no constituye un total fracaso. Se participó con el nombre “Tierra y Dignidad” que es el nombre que tiene Tierra y Libertad ante el JNE, nombre desconocido incluso por la propia militancia de izquierda y peor aún por la ciudadanía en general; fue complicado ligar la lista a la gestión municipal y a la continuidad de las reformas pues el nombre difícilmente era asociado a ellas; no se contó con medios económicos suficientes pues la campaña lamentablemente no atrajo mayor atención; la persona que encabezó la lista no era conocida ni mediática y podría decirse que en general la lista no lo era, lo que no necesariamente es una debilidad pero en un contexto electoral parece serlo; hubo muy poca participación o involucramiento de algunas personas más conocidas de la izquierda a través de los medios de comunicación; probablemente la militancia en general no participó de manera lo suficientemente activa.  Son probablemente estos los factores que llevaron a que se obtenga la votación mencionada y si bien varios de ellos podrían ser superados con nuevas estrategias, son los dos últimos los que podrían generar mayor preocupación pues atañen directamente a la propia militancia de los partidos del Frente Amplio y merecen una autocrítica y análisis de lo que llevo a que ello ocurra. No hubo consignas anti campaña, no hubo intentos de sabotaje y menos aún órdenes de no participar activamente. Quizá sí hizo falta mayor dirección en el tema de participación.

También hay cosas positivas que rescatar, comenzando por recordar que se lanzó una lista única de izquierda, una izquierda que a pesar de las discrepancias que se pueden tener, fue unida poniendo las coincidencias por delante así como la defensa de la actual gestión municipal metropolitana, superando así la experiencia del 2006 cuando fue dividida a las elecciones sacando entre 0.6% y 0.3% de votos.  Se participó con una lista con muchas y muchos jóvenes, colocándolos en lugares expectantes y en una cantidad mayor al porcentaje que exige la ley;  hubo mucha participación femenina e incluso la primera de la lista era mujer y en este caso también hubo una cantidad mayor a la que exige la ley para cada sexo y, yendo más allá, se respetó el mandato de posición en toda la lista; las posiciones de la lista fueron elegidas por la militancia en una elección primaria, abierta y universal, que si bien contó con pequeños errores es una primera experiencia que podrá ser mejorada para el futuro; se contó con la participación de representantes de la diversidad sexual reafirmando que su lucha también es una lucha de la izquierda; por último, todos los partidos estuvieron representados en la lista y se incluyó a líderes y lideresas de organizaciones sociales.

Hay que reconocer que hubo errores y esto debe de servir como lección para superarlos. Hay que rescatar las cosas positivas y seguir mejorándolas y de ese modo convertirse en una verdadera opción para Lima el 2014, y no solo para Lima, sino para todas las regiones y después caminar unidos hacia el 2016. Los resultados del 24 de noviembre son solo el punto de partida para lograrlo.
Publicado por Abraham Valencia en 22:26 

Rocio Silva: "Los jóvenes zurdos y el minotauro"


Aporte para el balance de las elecciones del 24 noviembre

Rocío Silva Santisteban

Fuente: La República 26Nov2013



“Muérete joven y serás un hermoso cadáver”, decía Truman Capote en una de sus temibles sarcasmos.  En efecto, el triunfo de la muerte sobre un ser humano joven y bello la convierte en doblemente poderosa. En Creta, el minotauro requería de jóvenes cadáveres para hacinar su poder en el laberinto maldito, y hasta que dos jóvenes como Teseo y Ariadna lograron dominarlo por completo, fue el devorador de decenas de atenienses. La política electoral local es como ese laberinto y el poder como el minotauro que requiere de jóvenes para demolerles toda esperanza. Acaso no hemos escuchado a tantos adultos: “Cuando era joven militaba, pero me decepcioné… etc.”. Les arrancaron el corazón y con el transcurso de los años  no supieron ponerlo en su sitio. Así, descorazonados, se convirtieron en consultores, analistas políticos, periodistas o lobistas de derecha.

Ellos deberían ser los adultos con experiencia que tendrían que bajar a las sentinas del laberinto para salvar a los jóvenes que requieren de vida. Lamentablemente, como solían hacer los atenienses en Creta, son los propios adultos quienes sacrifican a los suyos, ellos mismos los llevan hacia la zona donde caerán al laberinto para ser devorados por el minotauro, porque es la manera de tenerlo tranquilo. Eso fue lo que me comentó uno de aquellos jóvenes ayer mismo: “A los jóvenes zurdos los mandaron al paredón, porque se sabía el carácter de esta elección”.  Un carácter subalterno, local limeño, echado a perder desde que terminó la campaña por el NO.  Una elección con altos índices de voto viciado y un malestar general por el gasto, el costo y los resultados. El sacrificio de los jóvenes tampoco es que se limite solo a la izquierda: “Ha sido el espíritu de la campaña en general, ninguno de los partidos, hasta los ‘ganadores’ asumió un rol activo”.

¿Por qué se deja en su soledad a los que, bajo el túmulo de la mezquindad de Asterión, solo levantan sus manos limpias hacia el cielo? Por desidia. Se trata de un error de cálculo, pero un cálculo al fin y al cabo. Si esta elección de regidores limeños no hubiera tenido un carácter subalterno no se le habría dado posibilidad y chance de participar a tanto joven que estuvo en esas siete listas. Esa es la verdad desnuda. Pero se les dejó a su suerte. En ese sentido, el 7,5% de TyD no está tan mal, pero oscurece frente a un partido como Siempre Unidos con un 10% sin publicidad ni liderazgos. Marité Bustamente, de TyD, ha escrito en su cuenta de facebook: “No creo que este resultado exprese todo lo que pudimos y debimos hacer (como proyecto político, como responsables de gobierno, como espacio de unidad), pero sí expresa […] la apuesta por ese sueño (aún intangible) de una Lima para todos y todas…”.

Ariadna y Teseo nos mostraron cuáles son los instrumentos para derrotar al minotauro: valentía e inteligencia, ardides y fuerza, las dos combinadas y así los jóvenes podrán rebobinar el ovillo y salir del laberinto victoriosos. Creo que el ovillo no es otra cosa que ese grito que he escuchado en las calles: “¡Crear, forjar, poder popular!”.

Antonio Zapata: "Dónde está la izquierda"



Aporte para el balance de las elecciones 24 noviembre

Fuente La República 04.12.2013

Los resultados electorales de Lima han sido desalentadores para las fuerzas de izquierda. Tierra y Dignidad quedó quinto de seis participantes y el Partido Humanista fue el último.

Nuevamente divididas, esta vez entre izquierda y centro-izquierda, las fuerzas progresistas han ocupado la cola de las opciones políticas. ¿A qué se debe tan triste situación?

En primer lugar a la falta de bases organizadas. Los partidos existentes han hecho poco trabajo de organización de la sociedad civil. Apenas son unos cuantos militantes que se reúnen para hablar de política sin hacer realmente nada trascendente. No participan de la acción concreta cotidiana ni tampoco de los debates de fondo sobre el destino del país.

Los congresos son decepcionantes. Se discute vaguedades y se arman peleas tremendas alrededor de puntos menores y bastante obvios. Un reciente congreso ha pasado horas debatiendo su puesto en el espectro, cuando hasta el más despistado lo ubica en la izquierda radical y ecologista. Así estamos.

Pero, lo más grave es que no estamos organizados. El llamado Frente Amplio, FA, no ha creado ninguna base territorial o funcional. No existe comité en alguna provincia o distrito, ni tampoco en organizaciones gremiales o profesionales. El FA es una reunión de las cúpulas de esos micropartidos casi ausentes de las organizaciones sociales. Cuando las bases han querido formar comités del FA, han sido frenadas por los propios partidos, aduciendo que falta algo por resolver en las alturas.

Así, constituye una repetición de los vicios de Izquierda Unida de los 1980, solo que los partidos de esa época eran de mayores dimensiones. Pero, el razonamiento base es el mismo y lleva a la derrota, no se organiza la base popular del frente único, sino que se fortalecen los partidos que lo integran. Ellos compiten entre sí y no dan paso a personas independientes, que podrían darle un carácter menos sectario al proyecto.

El segundo tema es que carecemos de un programa. No hay una Gran Transformación ni siquiera una Hoja de Ruta. Es decir, la izquierda es un sentimiento, pero los líderes no plantean una idea concreta sobre el Perú de hoy y por dónde conducirlo. No hay una plataforma que desarrolle con sencillez las propuestas de justicia social, respeto a la naturaleza, fortalecimiento de la nación y defensa de la democracia. Por ello es tan difícil hacer alianzas. No se sabe alrededor de qué.

En las últimas elecciones se bloqueó la posible alianza entre Tierra y Dignidad y el Partido Humanista. Como no había plataforma política para armar un entendimiento, discutieron sobre el pasado. Entonces, era imposible la alianza entre el ecologismo radical con el primer ministro de Bagua. Pero, ese es el ayer y nos importa a los historiadores. Mientras que, las alianzas políticas se hacen pensando en el presente y orientadas al mañana. Lo único que puede orientar al político es poseer un programa, un diseño de país ideal y un camino para lograrlo.

Un tercer punto es definir candidato(as). No se puede insistir en figuras gastadas de otras épocas. Necesitamos jóvenes que hablen el lenguaje de hoy y conozcan los nuevos métodos de comunicación masivos. Otro asunto es la capacidad de gestión. Nuestros líderes deben mostrar conocimiento del Estado y de sus herramientas. Inútil insistir en personalidades protagonistas de gestiones poco eficientes, que más bien serán la pesada mochila a cargar.

Aunque, aún hay razones para un moderado optimismo. Al fin y al cabo por Tierra y Dignidad han votado 300.000 ciudadanos y si se suman los del Partido Humanista alcanzan medio millón. Si se lograra organizar al 1%, se tendría una coalición electoral respaldada por 5.000 militantes en Lima. No es imposible de conseguir, basta animarse a formar comités y apostar por la renovación desde abajo.

Si me permiten tres recomendaciones para el próximo año diría: organización de bases, programa político y llamamiento a una coalición amplia, de la izquierda hacia el centro.

Fuente: La República (04/12/2013)